“- ¡Qué feo estuvo, verdad!
-Ya, ya, ya pasó”
Fragmento de testimonio en Nada, nadie: Las Voces del Temblor
Con motivo del aniversario de los sismos ocurridos en México en el mes de septiembre de los años 1985 y 2017 y con el mayor respeto por las víctimas de estas catastrófes, hoy te hablaré de lo que en psicoanálisis conocemos como “trauma”, término proveniente de la medicina que según la RAE hace referencia a una lesión duradera proveniente por un agente externo, ¿será que en la mente también puede sufrir un traumatismo?, ¿Podría ser que un sismo pueda producir un derrumbe en nuestra mente?, ¿Después de un trauma como un sismo quedan escombros en nuestra mente? Son algunas de las preguntas que me planteo a la hora de escribir este artículo.
Para hablar de trauma en psicoanálisis hay que remontarse a la época de la Primera Guerra Mundial, los tiempos de la Guerra en las Trincheras, los soldados del Imperio Austro Húngaro se enfrentaban contra las tropas de los Países Aliados. Si bien Sigmund Freud no fue médico en el frente de guerra, llego a tener contacto con los combatientes de este conflicto bélico y llamaba su atención que los hombres de los ejércitos de la guerra presentaban alteraciones muy particulares en su comportamiento, provocando un estado muy particular, esto porque su vida había estado amenazada y la muerte era inminente, lo anterior son dos condiciones que nos acercan al concepto de trauma.
No basta que la vida se encuentre ante un peligro de muerte inminente, adicionalmente para que se produzca un traumatismo, Silvia Bleichmar (2010) menciona que debe de haber una vivencia que en un lapso de tiempo muy breve aporte un estímulo a la mente el cual es difícil de ser tramitado o procesado por las vías que suele utilizar, a esto se le añade que el trauma tiene un carácter imprevisto y sorpresivo, siendo algo para lo que no se está preparado.
Jean Laplanche (2012) señala que Sigmund Freud otorgó el nombre de “neurosis traumática” al conjunto de alteraciones que los soldados de la guerra presentaban tras haber estado al frente, el sujeto podía vivir que todo a su arredro era destruido, sin embargo, no tenía que haber sufrido una lesión o trauma físico. Si bien se explicó que la neurosis traumática era producto de un acontecimiento sorpresivo en el cual la vida se veía comprometida y que la mente no alcanza a elaborar. Pero a todo esto, ¿Cuáles son las alteraciones a las que Freud se refería? En primer lugar, se menciona un sufrimiento único y exclusivo de cada persona parecido a la melancolía; sensaciones intensas de tristeza y desesperanza, preocupaciones relacionadas con el estado de salud del cuerpo, seguido de una incapacidad para realizar y disfrutar algunas actividades. Adicionalmente, algo muy característico de este estado era la repetición, quienes experimentaban este cuadro de alguna manera revivían la vivencia traumática, principalmente en sueños, solían soñar lo mismo siempre o bien recordaban de manera casi alucinatoria el acontecimiento traumático.
Si bien Sigmund Freud observó las neurosis traumáticas a inicios del Siglo XX. Hay personas que cumplen con las características del cuadro descrito por el psicoanalista, vienes y hoy a más de 35 años de los sismos de septiembre de 1985 o bien ya a 6 años de los movimientos telúricos de septiembre del 2017, siguen experimentando sensaciones de tristeza o pesar por lo acontecido, se les viene a la mente escenas de devastación y sufrimiento que parecieran haber quedado enquistadas. Pero sobre todo existe la angustia a que haya réplicas de acontecimientos causantes de tal destrucción y ante un sonido tan particular como la alerta sísmica, por un momento las personas suelen revivir y re experimentar aquellos momentos en los que la continuidad de la vida fue puesta en duda.
Tras un terremoto, la mente también puede venirse abajo y suelen quedar escombros. Hay un aspecto en el cual Bleichmar y Laplanche coinciden y es que este tipo de acontecimientos vienen a resignificar padecimientos que ya estaban ahí y es común que fobias, cuadros de depresión, síntomas obsesivo-compulsivos, problemas de aprendizaje o dificultades para pensar hagan su aparición o bien defensas como la omnipotencia predominen y hasta cierto punto es esperado que ante una catástrofe de gran magnitud se recurra al pensamiento mágico para crear mitos o teorías conspirativas acerca de los movimientos telúricos.
El sujeto ante un sismo experimenta un miedo al derrumbe propiamente, Donald Winnicott, psicoanalista inglés, sostenía que ese miedo era un miedo ya experimentado con anterioridad, refiriéndose a un estado de agonía de los primeros años de vida. Winnicott (1963) decía a sus pacientes que “Ese derrumbe, el miedo, el cual está destruyendo su vida, ya tuvo lugar” en otras palabras “ya paso” y de ahí, es posible comenzar con una reconstrucción mental o mejor dicho empezar a elaborar y sobre todo a encontrar un significado de aquello que la mente no pudo procesar en su momento y teniendo la esperanza que todo estará mejor y volverá a estar de pie.
Fuentes:
Bleichmar, S. (2010). Psicoanálisis Extramuros: Puesta a prueba frente a lo traumático. Buenos Aires. Editorial Entreideas.
Laplanche, J. (2012). La Angustia: Problemáticas I. (2ª edición). Buenos Aires. Amorrortu.
Poniatowska, E. (1988). Nada, nadie: Las Voces del Temblor. México. Ediciones Era.
Winnicott, D.W. (1963). Miedo al Derrumbe. En Exploraciones Psicoanalíticas.(pp. 111-121). Buenos Aires. Paidos.

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